Los emprendimientos que ofrecen viviendas, oficinas y área comercial en el mismo lugar cuentan con muchas ventajas tanto para residentes como inversores. Cuáles son sus puntos distintivos y qué hay que evaluar antes de decidir
Los proyectos de usos mixtos son una de las tendencias más firmes que siguen creciendo en el negocio del real estate desde su aparición, con cada vez más variantes y riqueza de propuestas. Se habla de usos mixtos cuando en el mismo proyecto conviven viviendas con oficinas, área comercial y de esparcimiento, hotelería, centros de salud o espacios culturales, entre otras combinaciones posibles. Se trata de emprendimientos a gran escala que cambian el paisaje de una zona y buscan generar un ecosistema urbano funcional y eficiente.
El concepto de usos mixtos vio la luz por primera vez en la década del 60 en la ciudad de Chicago, con el proyecto Marina City a orillas del río del mismo nombre de la ciudad, y brotó con fuerza a partir de los años 80, con nuevo urbanismo surgido en Estados Unidos. El objetivo perseguido entonces era darle respuesta a las nuevas necesidades de espacios y romper con la tradicional separación del tipo de construcciones entre residenciales y comerciales, ofreciendo una integración inédita de actividades que promoviera una convivencia más armónica a los habitantes del lugar.
El continuo crecimiento de la población urbana en el mundo y la proyección del porcentaje de gente que vivirá en ciudades multiplicaron la importancia de los proyectos de usos mixtos como proporcionadores de un entorno que aliente una mejor calidad de vida y mayores oportunidades, con la cercanía como premisa. En 2017, las ciudades concentraban el 54% de la población global y generaban el 70% de la actividad económica según datos de Naciones Unidas, y las estimaciones prevén que en 2050 esa proporción subirá al 70% de los habitantes. Partiendo de esa realidad, los desarrolladores se inclinan por ofrecer emprendimientos mixtos como una manera de compatibilizar la necesidad de servicios integrados y funcionalidad con el efecto positivo en términos medioambientales que produce recorrer menores distancias y contemplar espacios verdes en el diseño.
La generación de actividad económica en una zona donde no existía oferta residencial (o era muy escasa) y a la que se añade la vertiente comercial y de oficinas es otro de los efectos virtuosos que traen los proyectos de este estilo a los lugares donde se emplazan.
Desde el punto de vista del inversor de real estate, considerar la ubicación, el tipo de combinación entre unidades residenciales y comerciales que presenta un proyecto y su vinculación con las características del entorno es una de las claves para obtener indicios sobre el valor de la propuesta. Además de viviendas, oficinas y zócalo comercial, la oferta integral de muchos proyectos de usos mixtos puede sumar un espacio cultural, actividades educativas y hotelería.
Hay que pensar que los edificios de departamentos aportan de por sí la demanda para el sector de locales comerciales y la presencia de espacios de oficinas en el mismo complejo retroalimenta ese flujo de actividad que vuelve atractivo un emprendimiento desde el punto de vista de la renta de alquiler y su estabilidad en el flujo de ingresos. La confluencia de residencias, espacio de trabajo, comercios, servicios y esparcimiento fomenta el vínculo de comunidad, con todo su derrame positivo en términos de generación económica.
Los expertos indican que uno de los factores de éxito de un proyecto de uso mixto es el valor que agrega al lugar como generador de nueva oferta de servicios. En ese sentido, se aconseja que la propuesta comercial sea equilibrada y contemple la mayor variedad posible de alternativas, de forma que los residentes puedan resolver gran parte de sus necesidades en el entorno cercano.
Otro punto que cobró mayor importancia a partir de la pandemia del Covid-19 y es valorado hoy por los propietarios son los espacios abiertos que conjugan seguridad con aire libre y vista al verde. La mirada de la sustentabilidad en la conformación de la propuesta resulta un aspecto adicional al que las generaciones millennial y centennial también prestan atención en este momento.
En conclusión, pensar en un proyecto de usos mixtos tanto sea para vivir como para invertir es una forma de subirse a una de las tendencias más sólidas que guían hoy el negocio del real estate. Un formato que busca responder a las nuevas demandas de calidad de vida de esta época.
Pueblo Caamaño, en la localidad de Pilar, Buenos Aires, Argentina es un claro ejemplo de este tipo de desarrollos, con un diseño arquitectónico único y una propuesta innovadora para el país. Te invito a conocerlo en http://www.pueblocaamanio.com

