Se trata de un sello internacional que evalúa el grado de reducción en el consumo de energía y agua que presenta un proyecto, como un reflejo del cuidado ambiental. Los emprendimientos con certificación tienen un valor más alto en el mercado.
La preocupación por el impacto ambiental resumida en la sustentabilidad como concepto central es una de las tendencias fundamentales que marca el rumbo de todas las actividades en los últimos años. La industria de Real Estate, por supuesto, no es ajena a esta corriente rectora y los nuevos proyectos que pretenden estar a la altura de lo que requiere el planeta minimizando su huella de carbono tanto durante el proceso de construcción como en su posterior uso, además de ofrecerle al usuario las últimas innovaciones y una mejor calidad de vida.
Una manera de medir el desempeño de una obra y el cumplimiento de estándares es a través de la certificación EDGE. Se trata de una evaluación creada por la Corporación Financiera Internacional (IFC, según sus siglas en inglés), organismo financiero del Banco Mundial, y que significa Excellence in Design for Greater Efficiencies, excelencia en el diseño para la mayor eficiencia, en su traducción al español. Esta certificación, disponible en más de 130 países, pone el foco en la reducción del consumo de agua y energía del proyecto en análisis, y de la energía empleada para la elaboración de los materiales que forman parte de la obra.
Existen tres niveles de certificación EDGE a los que puede acceder un proyecto: el primero, denominado certified, se obtiene al lograr un ahorro del 20% en el consumo de agua y energía que generará el inmueble, y del 20% en la selección y el tratamiento de los materiales utilizados (la evaluación de cómo fueron fabricados y qué tanta energía se consumió en el proceso). El segundo, Advanced, eleva al 40% el porcentaje de ahorro de agua y energía que consume el edificio y mantiene en el 20% el de la mejora en el tratamiento de los materiales, como en el nivel certified. Por último, el grado más exigente, llamado Zero Carbon (carbón cero), es obtenido por aquellos proyectos que logran un 40% de reducción en el consumo de agua y energía en el funcionamiento posterior -como el grado Advanced- pero compensan el 60% restante con el uso de fuentes energéticas renovables o la compra de bonos de carbono, de modo de llegar al 100% de eficiencia energética. El otro porcentaje relacionado con los insumos para la construcción permanece en el 20%.
Para obtener la certificación EDGE, un proyecto es evaluado por un auditor calificado de la Green Business Certification, la principal organización independiente internacional que reconoce las mejores prácticas ambientales. La auditoría transcurre desde el momento del diseño del emprendimiento hasta la construcción y su instancia de funcionamiento cuando ya puede ser habitado. Si el edificio o casa cumple con todos los estándares requeridos, obtiene la citada mención.
¿Cuáles son los beneficios de que un proyecto sea considerado EDGE? Además del cuidado del medioambiente en primer lugar y su aporte a la reducción global de emisiones, una construcción certificada tiene mejor valor de mercado por su percepción de innovación y cuidado de los recursos. Otro factor a su favor que incide a la hora de una inversión es el ahorro que obtendrá el propietario en su consumo de agua y energía, desde un piso del 20% y en ascenso, según el grado de certificación que tenga el proyecto. Esto es posible por el uso de iluminación LED de bajo consumo, sistemas de recolección de agua y preservación del recurso en dispositivos de baños, ventanas de doble vidriado para una mejor aislación térmica y otras facilidades tecnológicas que contribuyen a la reducción de la huella de carbono que emite el edificio.
Por el hecho de ofrecer una mejor calidad de vida y confort a sus residentes a partir de sus instalaciones, los proyectos certificados suelen ser más atractivos a la hora de una venta (con plazos menores a los de las construcciones tradicionales para el cierre de una operación) y cuentan con un plus si el destino es la inversión para su puesta en alquiler. El mayor costo que demanda su diseño y construcción -hasta el 20% frente a un emprendimiento común- es compensado por el ahorro que ofrece a sus propietarios y el precio más alto de mercado, junto con la bienvenida contribución al planeta.
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